NUESTROS PRODUCTORES CERCANOS III: ECOEDUCO

Escrito el 19 de diciembre de 2014

En este apartado queremos  dar a conocer entre nuestros socios y clientes a los productores ecológicos de nuestro entorno, pero sobre todo queremos hacerlos “más próximos”, descubriendo su historia, sus motivaciones, sus dificultades, sus aspiraciones etc.

Pretendemos que cuando se compre un producto ecológico, no solo se valore el precio y su aspecto externo, sino que además se tenga en consideración la situación e idiosincrasia de estos productores.

 Para ello estamos realizando unas entrevistas que posteriormente publicamos en el blog de Ecogermen.  Si queréis ver las entrevistas anteriores podéis ir a esta dirección. A todos ellos les agradecemos el tiempo que han empleado en atendernos.

http://ecogermen.com/blog/category/nuestros-productores-cercanos/

 

 ECOEDUCO

Es una empresa familiar ubicada en Campo de Cuéllar, en al Comarca del Carracillo, al norte de la provincia de Segovia.

Hemos hablado con Albano Sastre uno de los hermanos que están al cargo de la explotación. Es ingeniero agrónomo junto con Diana, su pareja, que también participa en el proyecto.

Tal como nos explican en su página web

Ecoeduco ha nacido en el seno de una familia dedicada a la agricultura durante generaciones. Nuestro principal objetivo es cultivar hortalizas ecológicas de calidad fusionando tradición e innovación, respetando el medio ambiente y dignificando el trabajo en el campo.”

El proyecto se puso en marcha hace 15 años, dedicándose a la horticultura. Hace 5 años empezaron con un almacén para productos envasados y en la actualidad quieren introducir el cereal, principalmente la espelta. Su objetivo según nos cuenta Albano es tener actividad durante todo el año, ya que las tareas de huerto sólo abarcan de abril a noviembre.

Tienen el sello ecológico del CAECYL (consejo regulador de agricultura ecológica en Castilla y León). Piensan que esa certificación es una garantía tanto para los consumidores como para el resto de productores y que todos los que hacen ecológico deberían estar auditados.

Nos comenta que su modo de trabajo no difiere mucho del de sus abuelos. Utilizan los mismos aperos que ellos usaban, y continúan con algunos cultivos tradicionales, como el de tomates, por ejemplo, que ya no se cultivan en su comarca, debido a la especialización de los agricultores convencionales. Pero su idea es ampliar su gama de productos e introducir otros cultivos poco frecuentes. Así para este otoño han introducido como el colirrábano, el apio, la chirivía, la zanahoria de mesa y la remolacha morada.

En la comarca del Carracillo son los únicos productores ecológicos aunque existen otros en zonas próximas como Ecomanjar en Lastras de Cuéllar, Luis Senovilla en Cuéllar, Sanchonar en Sanchonuño, con los que tienen muy buena relación.

Les hemos preguntado por su relación con otros productores convencionales. Albano considera que cada uno cumple con su función y que también es necesaria la agricultura convencional ya que a día de hoy la agricultura ecológica no puede garantizar un volumen de produción parecido y es necesario para la alimentación de la población. Aun así piensa que la productividad de la agricultura ecológica se puede mejorar, sobre todo ensayando nuevas técnicas de cultivo. Pero es preciso estar buscando y experimentado continuamente.

En las fincas de Ecoeduco trabajan 8 personas de manera permanente más los trabajadores eventuales durante el verano. Albano nos llama la atención sobre el contraste entre el trabajo requerido por la agricultura ecológica y la convencional. En el caso de Ecoeduco son 12 hectáreas que requieren el trabajo de 8 personas, mientras que en convencional basta una persona para 30 hectáreas.

    Conversamos sobre las implicaciones que esto supone. Aunque la necesidad que tiene la agricultura ecológica de utilizar una mayor mano de obra representa una oportunidad de crear puestos de trabajo y fijar población rural, sin embrago constituye un inconveniente a la hora de competir con la agricultura convencional, la cual lleva a cabo su tarea utilizando masivamente productos químicos que requieren un número mínimo de operarios. Aquí habría que añadir que no se contabilizan los costes medioambientales y para la salud, lo cual debería llevarse a cabo para conocer el “precio real”.

Precisamente una de las principales preocupaciones que nos transmite Albano es conseguir que los productos ecológicos tengan un precio digno, tanto para el consumidor como para el productor. Según nos comenta uno de los factores que encarecen el producto ecológica es que se trata de un sector minoritario tanto en la producción como en el consumo, lo cual dificulta todos los procesos, desde la obtención de los insumos, hasta la distribución, y comercialización. Así por ejemplo, mientras las semillas de la agricultura convencional te las traen a la puerta de casa (por decir así) las semillas ecológicas hay que ir a buscarlas. De este modo, aunque se trata de una simple semilla sin ningún proceso añadido, resulta más costosa que una convencional.

    Pero nos comenta que a ellos no les importa ir a buscar nuevas semillas por ferias y mercados, a veces muy lejanos, como Alemania. Su principal motivación es que se trata de algo que les gusta hacer.

En cuanto al destino de sus productos ellos quieren comercializar en entornos lo más próximos posibles y se resisten a la exportación, que es uno de los destinos más comunes de la producción ecológica en nuestro país. Pero nos dicen que no venden en su comarca porque la gente ya tiene sus propios huertos. El destino de sus productos son las ciudades, grupos de consumo de Madrid y tiendas ecológicas.

Por último le hemos preguntado por lo que les pedirían a los consumidores de productos ecológicos. Nos comenta el principal problema en relación al consumo es la caída de la demanda en verano de los productos de huerta, precisamente en el momento de mayor producción. Debido a eso quieren ampliar la gama de cultivos de otras estaciones. Aún así nos explica que si se quieren tener tomates en octubre es preciso plantarlos en julio, cuando tienen menos salida y eso implica una pérdida que se acaba reflejando en el precio.

Le comentamos que en Ecogermen somos conscientes de este problema e intentamos buscar fórmulas para ampliar el consumo, particularmente durante el verano. Sabemos que no es fácil ya que se trata de la época de vacaciones y muchos socios tienen sus propios huertos o familiares que les facilitan productos. Pero intentamos dar a conocer las circunstancias de los productores para que los consumidores responsables sepan orientar sus compras.

Otras entradas sobre Ecoeduco en este blog.

 

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